¡Al agua, patos!

¡Al agua, patos!

En su sentido más literal, esta expresión popular hace referencia al momento en el que los patitos se lanzan al agua cuando su madre lo hace, para permanecer juntos; y, en general, es una invitación a ponerse manos a la obra y lanzarse a hacer algo. En el caso humano, en verano, “¡al agua, patos!” se convierte en una mezcla de las dos expresiones: una, porque los gritos infantiles de felicidad en todas las piscinas a 100 kilómetros a la redonda indican la llegada de estación oficial de estar a remojo cuando la rutina lo permita; y dos, porque es una oportunidad para ampliar nuestras opciones a la hora de hacer ejercicio. Deportes de agua: vuestro nuevo mundo.

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Lo decimos ahora para que no os arrepintáis en septiembre: nunca paséis por alto la posibilidad de hacer ejercicio acuático. Sienta genial, es un ejercicio completo, y lo más importante: es una manera idónea de estar fresquito y de hacer ejercicio sin que lo parezca. Pros para convertir la natación en nuestro deporte de referencia durante el verano hay muchos. ¿Los contras? Sólo dos, y superables: no tener desarrollada una rutina de ejercicio en el agua; o tener en propiedad unos pequeños patitos que ocupan todo nuestro tiempo de piscina en poner cremas, manguitos y yogures de merienda. ¡Pues no pasa nada! Nadar es como montar en bici: se oxida pero no se olvida, y en nada estaréis haciendo largos casi sin pensarlo; y además es un ejercicio fácil de incluir en la rutina una vez los niños estén en horario de recogida (nadar a última hora de la tarde garantiza menos gente alrededor, y una temperatura agradable para hacer ejercicio y mantener el fresco).

 

La pregunta del millón: ¿cómo entrenar en natación y que cuente como sesión de ejercicio? La clave reside en hacer series y descansar brevemente entre “packs” de largos: resulta más entretenido y, además, trabajamos la resistencia y podremos alternar diferentes velocidades y estilos. Comenzamos con un calentamiento de cuatro largos para acostumbrar el cuerpo al agua, en el estilo que nos resulte más cómodo y natural para ponernos en marcha. A partir de ahí, planificamos series para permanecer en el agua durante unos 20 o 30 minutos: crol, braza y espalda (con tabla o sin ella si tenemos buena coordinación entre brazos y piernas). Y, aunque nadar a mariposa ya es para nota, podemos incluir una serie corta de este estilo hacia la mitad del tiempo que dediquemos a nadar; y recuperar con un par de largos de espalda y a menor velocidad.

Beneficios_Practicar_Natación_Verano_Cuídate

Se queman calorías, se tonifica el cuerpo, se fortalecen los músculos de todo el cuerpo, presenta un menor riesgo de lesiones, y es muy refrescante. Como plus: después de nadar, caeremos a dormir igual de bien que en las tardes de piscina de la infancia. ¿Alguien en la sala al que no le encante dormir profundísimamente en verano? Sólo necesitas agua, un bañador, y unas gafas para estar relajado, feliz y flotando: ¿hay algo más ligero? #daelpaso y ¡al agua!

 

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