Decálogo del baño perfecto

Decálogo del baño perfecto

Las vueltas que da la vida: la llegada del otoño es un hecho que da pereza… hasta que deja de hacerlo. ¿Por qué? Porque, en el fondo, a todos nos gusta estrenar chaquetas, o la sensación de estar tomando un vaso de leche sin lactosa bien calentita dentro de casa mientras fuera llueve, o poner por primera vez el nórdico y acurrucarnos en la cama… o cambiar las duchas con agua fría de este verano (no hay quien se haya salvado de la ola de calor) por un buen baño de burbujas. Tratándose de un capricho ocasional (no olvidemos que es mucho más ecológico optar por una ducha) sumergirse en un baño lleno de espuma es todo un placer, una manera de dedicarnos tiempo a nosotros mismos y un remedio excelente para olvidar los problemas y la rutina y dejar el mundo muy, muy lejos.

Ahora bien, recordemos el refrán: “el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas”: ¿se puede preparar un mal baño de burbujas? Sí, se puede: podemos encontrarnos con un baño que se quede frío, poco apetecible, sin la espuma adecuada… En definitiva, una manera de añadir estrés a nuestro día, cuando debería ser al contrario: una manera de sentirnos más ligeros, más relajados y más felices. ¿Qué hacer y qué evitar? Aquí van los trucos para montaros vuestro mejor spa casero:

  • Sí: Añadir música bien escogida. No se trata de convertir nuestro cuarto de baño en una discoteca ibicenca sino de ayudar al propósito de máximo relax. La música suave, chill out, o clásica pueden ser buenas opciones – pero siempre manteniendo los aparatos electrónicos alejados del agua.
  • No: Dejar la puerta del baño cerrada con pestillo. Un baño es un momento de intimidad: eso es indiscutible. Sin embargo, debemos ir con mucho cuidado para no resbalar al sentarnos o levantarnos y, en ese sentido, no debemos poner barreras para que puedan venir a ayudarnos. Para guardar nuestra intimidad: ¿por qué no ponéis a los niños a hacer manualidades y creen un precioso cartel de “no molestar”?
  • Sí: Llevarte una almohada o cojín inflable. Si nos preparamos un buen baño, es para estar sumergidos largo rato: para estar cómodos y no forzar el cuello, un cojín hinchable (no metáis la almohada de la cama, que todavía no han desarrollado poderes impermeables) o una toalla suave de algodón doblada pueden servir para fabricarnos una bañera digna de salón de belleza.
  • No: Pasarse de grados en la temperatura del agua. Puede resultar tentador preparar un baño con el agua bien caliente, sobre todo teniendo en cuenta que se irá enfriando al pasar los minutos. Pero, como el objetivo no es ser un piel roja, lo mejor será mantener el agua a una temperatura que el cuerpo pueda aguantar sin tener flojera, e ir rellenando en el caso de quedarse fría.

Decálogo_Baño_De_Burbujas_Perfecto

  • Sí: Llevarte un vaso de agua fresca. Una vez nos sumergimos en el agua, debemos reducir al mínimo el número de movimientos. La aparición de sed es un efecto colateral muy probable, y es mejor ser precavido y tenerlo a mano.
  • No: Bañarse por la mañana. ¿Os suena la expresión “estar en el lugar adecuado en el momento adecuado”? El lugar adecuado es la bañera, pero el momento adecuado NO es la mañana, sino más bien por la noche: los baños de burbujas tienden a dejarnos muy relajados y es mejor aprovechar esta sensación al final de la tarde o por la noche, para después dedicarnos a actividades tranquilas y de ocio como leer o ver una peli… y dormir como un bebé.

Consejos_De_Belleza_Baño_De_Burbujas_Kaiku_Sin_Lactosa

  • Sí: Utilizar aceites esenciales y productos naturales para aumentar la sensación de relajación. Los aceites de lavanda nos ayudarán a dormir, y fragancias dulces como las rosas, los geranios o la vainilla también son recomendables para relajarnos y asociar el momento del baño con un rato agradable.
  • No: Desaprovechar el tiempo. Como personas multitask que demostramos ser en nuestro día a día: ¿por qué no aprovechar además el tiempo del baño? Es un momento idóneo para ponernos al día con la pila de revistas acumuladas, o con esa mascarilla facial que nunca nos da tiempo a aplicar.
  • Sí: Dejar preparada la ropa en el radiador. Hombre precavido vale por dos: si dejamos la ropa y/o la toalla en un radiador antes de meternos en el baño, al salir extenderemos en el tiempo la sensación agradable y relajante del baño.
  • No: Dejar la limpieza para más tarde. Preparar un baño de burbujas puede ser una excusa perfecta para hacer una limpieza extra en el baño y dejarlo limpio como una patena (sí, a todos nos gusta tener una casa digna de exposición). Además, para que el agua del baño de burbujas se mantenga más limpia y clara, una buena opción puede ser darnos una ducha rápida justo antes de preparar la bañera.

Convirtamos “¡qué bien me he quedado!” en la frase oficial de la temporada de otoño siguiendo estos trucos infalibles para un baño de burbujas de campeonato, que nos deje relajados, por lo menos, hasta enero. ¡Que los baños no se queden solo en verano! #daelpaso y ¡burbujea!

 

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